viernes, 31 de mayo de 2013

Desdén

La muerte de anoche fue agotadora, hacía tiempo que no recordaba un desmembramiento de mi alma tan brutal como anoche, me hice pedazos buscando los trocitos entre espinas envenenadas, cristales rotos y espejos resquebrajados. Me costó horas recuperar los escasos resquicios que van quedando de ella, aun me sorprende que brille… Parece un simple trozo de carbón con un fuego latente dentro.

Ayer amaneció esplendida, creo que fue su propia euforia la que la hizo estallar, ella solo deseaba ser devorada por el mundo, pero se encontró con un famélico sentimiento aunque no le hizo desfallecer, ardía pletórica a pesar del escozor en sus muescas, avanzo deslumbrante apaciguando a las sombras segura de que los enfrentamientos hoy no la desgarrarían… no se equivocó, se apartaban de ella todos y cada uno de los seres umbríos. El día transcurría y su luz eclipsaba con más fuerza a cada paso que se acercaba el anochecer, ansiaba ver a la luna y bailar con ella, ser su confidente y pasar desvelada hasta estallar pero se encontró una noche profunda sin luna, sus ánimos mermaron pero el deseo de consumir su luz aun era palpable.

Deambulo y no encontró resquicio de complicidad esa noche, hasta que no aguanto. Estalló dejando trozos pequeños por todos lados, estaba derrotada, fallaron sus fuerzas donde quedo muda y somnolienta perdiendo la noción del tiempo. No sabía el tiempo que transcurrió hasta que levanto los parpados, comenzó a juntar pedazos y se fue con un sabor amargo a descansar, con el miedo de haber perdido algún trozo y volver incompleta, pero no tenia voluntad para levantar cada piedra esa noche para recomponerse. Se arrastro hasta su letargo y amaneció con fuerzas pero aunque el sol le fallaba anda con fuerzas adormecidas...

martes, 7 de mayo de 2013

2

Es curioso cuando sales de una clase y te topas con una persona con la cual no te llevas, el silencio tan incomodo que se crea, mirándoos a ver quien de los dos a sido el estupido que no a tenido cuidado al salir, en este caso yo, porque Verónica no podría cometer ese fallo, es la perfección en persona, antes de que ella cometiera algún error, el universo tendría que reinventarse de nuevo.

- Sabes Verónica… me incomodas, sigues intentando ser lo que no eres y estas pudriéndote por dentro… - note como las palabras brotaban de mis labios sin detenerse en ningún momento a recapacitar.

Si, yo tampoco se porque lo hice, su cara palideció, sus ojos se tornaron con una rabia jamás antes vista en ese rostro, al menos por otro ser humano, giro la cara y entro en la clase, como si no hubiera dicho nada, pero me oyó… y se que esto traerá alguna represalia tarde o temprano, son de esa clase de cosas que como el pasar del tiempo son irrefutables...

Me encanta el silencio de la biblioteca, aquí todo parece estar en calma siempre, el murmullo de la gente, el olor de los libros viejos, la música de volumen excesivamente moderado… se acabo la calma, ahí viene verónica directa hacia mi. Levante la vista y le preste toda la atención que pude mientras mi mente seguía divergente entre mil y un pensamientos sobre lo que iba a ocurrir en ese instante, aunque también pensaba en que el vestido blanco le resaltaban mas las pecas de sus mejillas, hasta que se paro justo delante mió.

- No eres nadie para hablarme como lo has hecho antes, ni siquiera eres nadie para poder hablarle a otro ser humano, aquí eres como una sombra que nadie pisa por si tienen que limpiarse la suela de las zapatillas, así que no vuelvas a dirigirte en ningún momento de tu miserable vida a mi y espero que esto haya quedado claro. - Sus palabras resonaron por toda la estancia.

- Si, bastante claro, UPS! Perdone su majestad he vuelto a dirigirme a usted sin permiso, ruego que me disculpe no querría tener a toda la guardia real tras de mi. - Ni en un momento como este en el que había dañado a una persona mi sarcasmo no podía sentarse simplemente en una esquina a mirar.

Giro sobre sus tacones y se marcho, ni una replica, ni una palabra, ni siquiera una mirada de odio o indiferencia, solo una retirada, quizás es porque toda la biblioteca estaba pendiente de nosotros dos y nuestra acalorada charla, me levante y fui tras ella.

- Espera Verónica…
- Que? – Se giro con una calma sublime, casi aterradora.
- No pretendo disculparme por lo que te dije en la puerta de clase, simplemente fue una observación pero claro como tú has dicho no soy nadie para hablarte como lo hice, así que lo siento.

El silencio del momento fue aterrador, ni una respuesta, ni un gesto, solo se giro como dentro del recinto de libros y se marcho. Inalterable, sonriente, como si el mundo hubiera dado otra vuelta por ella, allí me quede de pie mirando como se alejaba entonces me consumió la ira, notaba como las lagrimas brotaban en mis mejillas, como me ardían los ojos, como el pulso se me aceleraba, las manos se cerraban clavándose mis uñas en la palma de mi mano y me sentí tan cobarde como ella.

1

He vuelto a matar a Veronica en sueños, no podía sufrir mas su falta de valor, seguía con miedo a todo, a enfrentarse al mundo, a hacer lo que se esperaba de ella, a pensar en los demás por encima de ella misma... bueno así estará mejor, no quiero juzgarla, solo ayudarla aunque claro un cuchillo de 27 centímetros clavado a través de su costillar retorciéndose mientras rasgaba uno de sus pulmones provocándole asfixia y dolor al mismo tiempo no era la manera mas delicada de hacerlo.

Hacia tiempo que nos conocíamos, incluso habíamos tenido uno que otro roce desde entonces y no me refiero en sentido de discusión, sino mas bien a ese cariño que equivocadamente entregas a alguien porque estas falto de él. Era una chica alegre, le gustaba a todo el mundo, era amiga de sus amigos, en definitiva una de esas chicas que parecen únicas en el mundo pero... era una cobarde, estoy seguro que se a pasado noches llorando por miedo a enfrentarse a sus problemas y al día siguiente a aparecido con su sonrisa inmaculada como si el sol saliera por ella, lo veía cada mañana en sus ojos, se le caía el iris a pedazos cuando la miraba y sentía su parte no tan agradable al mundo, sufría tanto...

Podria liberarla de algún otro modo, si, haberla sacado de su vida y ofrecerle una nueva, quitar de en medio todos esos problemas que tenia, pero creo que realmente el problema era ella y no su entorno aunque eso importa poco viendo ahora toda la sangre que voy a tener que limpiar, en estos momentos me gustaría que me salvara alguien a mi, en vez de quitar pedazos de Veronica del parquet.

Otro sueño igual de repugnante, ya ni siquiera me levanto alterado, a veces pienso si realmente son sueños o deseos, da igual mañana volveré a verla en clase cuando se gire con su melena rojiza, sus ojos resquebrajados y esas pecas que la hacen tan peculiar para decirme:

- A que hoy tampoco has hecho los deberes?