He vuelto a matar a Veronica en sueños, no podía sufrir mas su
falta de valor, seguía con miedo a todo, a enfrentarse al mundo, a hacer
lo que se esperaba de ella, a pensar en los demás por encima de ella
misma... bueno así estará mejor, no quiero juzgarla, solo ayudarla
aunque claro un cuchillo de 27 centímetros clavado a través de su
costillar retorciéndose mientras rasgaba uno de sus pulmones
provocándole asfixia y dolor al mismo tiempo no era la manera mas
delicada de hacerlo.
Hacia tiempo que nos conocíamos, incluso
habíamos tenido uno que otro roce desde entonces y no me refiero en
sentido de discusión, sino mas bien a ese cariño que equivocadamente
entregas a alguien porque estas falto de él. Era una chica alegre, le
gustaba a todo el mundo, era amiga de sus amigos, en definitiva una de
esas chicas que parecen únicas en el mundo pero... era una cobarde,
estoy seguro que se a pasado noches llorando por miedo a enfrentarse a
sus problemas y al día siguiente a aparecido con su sonrisa inmaculada
como si el sol saliera por ella, lo veía cada mañana en sus ojos, se le
caía el iris a pedazos cuando la miraba y sentía su parte no tan
agradable al mundo, sufría tanto...
Podria liberarla de algún
otro modo, si, haberla sacado de su vida y ofrecerle una nueva, quitar
de en medio todos esos problemas que tenia, pero creo que realmente el
problema era ella y no su entorno aunque eso importa poco viendo ahora
toda la sangre que voy a tener que limpiar, en estos momentos me
gustaría que me salvara alguien a mi, en vez de quitar pedazos de
Veronica del parquet.
Otro sueño igual de repugnante, ya ni
siquiera me levanto alterado, a veces pienso si realmente son sueños o
deseos, da igual mañana volveré a verla en clase cuando se gire con su
melena rojiza, sus ojos resquebrajados y esas pecas que la hacen tan
peculiar para decirme:
- A que hoy tampoco has hecho los deberes?
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