La muerte de anoche fue agotadora, hacía tiempo que no recordaba un desmembramiento de mi alma tan brutal como anoche, me hice pedazos buscando los trocitos entre espinas envenenadas, cristales rotos y espejos resquebrajados. Me costó horas recuperar los escasos resquicios que van quedando de ella, aun me sorprende que brille… Parece un simple trozo de carbón con un fuego latente dentro.
Ayer amaneció esplendida, creo que fue su propia euforia la que la hizo estallar, ella solo deseaba ser devorada por el mundo, pero se encontró con un famélico sentimiento aunque no le hizo desfallecer, ardía pletórica a pesar del escozor en sus muescas, avanzo deslumbrante apaciguando a las sombras segura de que los enfrentamientos hoy no la desgarrarían… no se equivocó, se apartaban de ella todos y cada uno de los seres umbríos. El día transcurría y su luz eclipsaba con más fuerza a cada paso que se acercaba el anochecer, ansiaba ver a la luna y bailar con ella, ser su confidente y pasar desvelada hasta estallar pero se encontró una noche profunda sin luna, sus ánimos mermaron pero el deseo de consumir su luz aun era palpable.
Deambulo y no encontró resquicio de complicidad esa noche, hasta que no aguanto. Estalló dejando trozos pequeños por todos lados, estaba derrotada, fallaron sus fuerzas donde quedo muda y somnolienta perdiendo la noción del tiempo. No sabía el tiempo que transcurrió hasta que levanto los parpados, comenzó a juntar pedazos y se fue con un sabor amargo a descansar, con el miedo de haber perdido algún trozo y volver incompleta, pero no tenia voluntad para levantar cada piedra esa noche para recomponerse. Se arrastro hasta su letargo y amaneció con fuerzas pero aunque el sol le fallaba anda con fuerzas adormecidas...
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